Marquesita con Restaurante Lakasa
Desde el primer momento —allá por finales de 2012— todo lo que rodeaba a este proyecto apuntaba a algo distinto. Algo luminoso, fresco, con una energía especial y un aroma inequívoco a que aquí se estaba haciendo algo bien.
La ilusión propia de quien emprende un nuevo camino estaba presente, sí, pero también la determinación, los recursos humanos y la tenacidad necesarias para llevar la idea hasta sus últimas consecuencias.
Así nace Lakasa.
Una propuesta rotunda de lo que hoy podríamos llamar Restaurante 2.0: un proyecto gastronómico con una presencia activa y natural en redes sociales, donde cada día fluye información real sobre lo que allí se cocina, se piensa y se vive.
Solo hizo falta un año para que la revista Metrópoli lo distinguiera como Restaurante Revelación del Año. Nada casual.
Al frente del proyecto encontramos al alma y motor de Lakasa: César Martín, uno de los cocineros más interesantes y reconocibles de nuestra escena gastronómica. A pesar de su juventud, César acumula una trayectoria sólida, forjada en cocinas de referencia como El Amparo, La Abacería de la Villa, Balzac, La Paninoteca o Viridiana. Lugares donde aprendió, absorbió y dejó huella, para acabar construyendo una cocina propia, honesta y con identidad.
Pero más allá del talento entre fogones, quiero destacar a la persona. César es claridad de ideas, visión empresarial y cercanía. De esas personas que contagian ilusión a todo el que se cruza en su camino.
A su lado, Marina Luanay, su mujer, pieza fundamental del proyecto y responsable de que todo el que cruza la puerta se sienta, sencillamente, en casa. Ya sea atendiendo el teléfono o recibiendo al cliente, Marina transmite esa mezcla de profesionalidad, calidez y alegría que no se enseña en ninguna escuela.
Imposible no mencionar a Marco Masolini, el sumiller. Italiano de origen y vocación, profesional impecable y personaje imprescindible. Conoce el vino, lo respeta y lo explica, pero además reparte humor y buen ambiente allí donde pisa.
Mención especial merece nuestro querido Riki F. Callejo. Periodista reconvertido en cocinero, comunicador nato y auténtico “geek” de las redes sociales. Buena parte del espectacular recorrido digital de Lakasa tiene su firma: fotos, textos, publicaciones… pero ojo, porque cuando se pone el delantal, también sabe muy bien lo que hace.
Y cómo no, Adolfo Santos. Otro nombre a subrayar. En su trayectoria aparecen cocinas como El Chaflán o el mítico Dal Pescatore en Mantua, aunque su gran salto llega junto a Óscar Velasco en Santceloni y La Cesta de Recoletos.
Nacido en El Barco de Ávila, basta verle cocinar para entender qué sale de sus manos. Si alguien duda, que pruebe sus patatas revolconas, una receta heredada de su abuela. Y cuando cocinan las abuelas, uno solo puede quitarse el sombrero.
El resto del equipo merecería otro artículo completo, así que no queremos olvidarnos de Sara Seco, Vanesa Muñoz, Abel Méndez y Jenelyn García, porque todos ellos dan sentido a un lugar cuyo lema no podría ser más acertado: el sitio al que siempre quieres volver.
La cocina de Lakasa es una cocina de mercado, creativa y honesta. Respeta el producto, lo trabaja con mimo y ofrece la posibilidad de elegir entre raciones completas o medias, algo que se agradece tanto como se disfruta.
Enhorabuena Lakasa.
Enhorabuena César.
Y enhorabuena a todo el equipo.
Como broche final, nos ofrecieron la posibilidad de compartir una de sus recetas, acompañada además de un vídeo explicativo. Un gesto que agradecemos enormemente. Así que, cortesía de Lakasa, os presentamos sus Mollejas con Revolconas.
Por supuesto, elaboradas con nuestro aceite 100% Hojiblanca, Marquesita.